Lleva recopilando información dos años, en su libro describe un total de 170 árboles y arbustos de especies diferentes que podemos encontrar.
Durante la tarde del viernes 22 de Noviembre, la Casa de la Cultura de Toro acogió la presentación del libro “Arboles y arbustos de Toro, patrimonio cultural”. A sus 82 años, Ángel María Arenaz Erburu, Ingeniero Técnico Agrícola de Navarra, pero asentado en Toro desde hace más de 50 años, tras el “Paisaje del Viñedo y Epoca de Arrieros”, aparece con su tercer libro. Un inventario exhaustivo y catálogo de todos los árboles que en la actualidad hay en Toro, a los que considera patrimonio cultural de la ciudad, a parte de patrimonio urbano, los cuales tuvieron cavidad especial y mucha historia. Este acto fue presentado por el Historiador José Navarro Talegón.
Navarro explico: “Quizás influyera un hecho, que el gremio más importante que había en Toro era el de los herederos de viñas y árboles frutales, la principal riqueza de la ciudad. A diferencia de otros lugares, desde la época de Carlos III Toro tenía jardines. En un acuerdo municipal con fecha 13 de mayo de 1783, se imponen las plantaciones de arbolado. Tenemos los primeros datos y además muy interesantes, de un corregidor andaluz muy importante llamado Don Diego Faustino Rodriguez. Siendo Toro capital de provincia, junto con Miguel José de Azanza, se encontraron con las ruinas de entrada al Puente Mayor, lo que costaba reparar 7000 reales. Con sentido práctico pensaron otra alternativa y construyen un parador de piedra, donde está el caño, y un camino que llenaron de arboles, dentro del tercer recinto amurallado. Todas las entradas que accedían a Toro desde la carretera, estuvieron arboladas entorno a un km desde las puertas de la ciudad, todo se mantuvo por los regidores municipales. Los árboles han tenido mucha importancia, dando nombre a muchas calles como la de Olivares, Negrillo incluso a iglesias como la de San Pedro Del Olmo. Es una lástima que todo esto no se haya mantenido.”
Arenaz, habla más sobre la actualidad, “el nacimiento de un libro supone un motivo de alegría, esto no ha sido posible sin la ayuda de ciertas entidades colaboradoras como el Ayuntamiento, la Fundación González-Allende y Proculto, junto con los particulares que me aportaron datos, agradecimiento especial hacía mi hija. Hay que poner en valor ciertas cosas que pasan por delante de la indiferencia, que si no se dejan por escrito se pierden para la historia. El pueblo que no guarda la memoria y no la escribe, olvida el pasado. Comencé con este libro en pandemia, tras darme cuenta de que todas las personas pasan por delante de un árbol todos los días sin prestarle atención a todo lo que puede aportar. Este libro tiene varios objetivos, como servir de guía, también de inventario, ya que hay muchas cosas censadas pero de los árboles se olvidaron. He ido árbol tras árbol, puedo presumir de ello, he tardado dos años en recopilar y ordenar todos los datos. Arboles de patios particulares, de conventos y urbanos, describiendo un total de 170 junto con arbustos, contado los años que tienen, altura o grosor. Apelo al Ayuntamiento de Toro, que trabaje más sobre todo esto.”
Desde nuestro medio de comunicación, te damos la enhorabuena y las gracias por tu gran trabajo.

















