La lectura del manifiesto, que tuvo lugar a las puertas de la Iglesia de la Santísima Trinidad, fue a cargo de Obispo D.Fernando Valera.
Lunes Santo, lunes 14 de Abril y con el la procesión del Santísimo Cristo del Amparo. Una vez finalizado el Miserere, y dispuestos los cofrades a salir por la puerta de Arbas la lluvia comenzó. Tras esperar media hora, finalmente el Cristo del Amparo pudo salir en procesión, por San Antón, plaza del Templo, Ronda de Capuchinos, Plaza de la Trinidad, donde tuvo lugar la lectura del manifiesto por parte del reverendo señor obispo de la diócesis D.Fernando Valera.
El recorrido que a sus más fieles devotos les gusta, continuó por Tablaredonda, rúa de Arbas hasta su lugar de partida. Los hermanos abrigados con sus capas iluminaban con la luz de sus faroles las calles de la ciudad. Acompañados por cuatro hermanos de la Hermandad de Penitencia del Santísimo Cristo del Amparo de Zamora, conocidos popularmente como “las capas pardas”, cofradías y autoridades. El sonido de la carraca junto con el de los músicos anunciaban el paso del Cristo del Amparo.
Manifiesto:
Mirad el árbol de la cruz
Mirad al salvador del mundo, varón de dolores
Escarnecido por nuestras culpas, muerto por nuestros pecados
Mirad el Amparo de los desamparados
Al que tantas veces habéis dirigido vuestras plegarias
Mirad el Amparo de los tristes
Al que tantas veces ha sido testigo de vuestras lágrimas
Míranos Señor crucificado
En este momento en el que ya estás muerto en la cruz
En este momento, en el que todo es oscuro, danos la claridad de tu mirada
En este momento, pon en nuestro horizonte la esperanza
Cristo bendito del Amparo
Tu cruz sigue hoy entre nosotros
Tu cruz sigue plantada en nuestra tierra
Tu cruz sigue clavada en toda la gente que vive crucificada
Danos la paciencia que soporta la contrariedad
Danos la fe que se arroja en tus brazos como un niño en el regazo de su madre
Danos la dicha de que, aún estando en cruz, podamos hacer tu voluntad
Te pido Señor del Amparo
Por esta tierra, por Toro, por este barrio de la Trinidad
Por todos los hombres y mujeres que en ti confían
Por los que no han encontrado, todavía, el sentido de sus vidas
Por las debilidades que no encuentran salida
Por las dudas que no saben ver en ti la única verdad
Por este pastor que soy y que quiere abrazar tu cruz
y contagiarse de tu Amparo
Por esta grey que necesita, en su Señor,
una y otra vez sentirse amado
Mirad, mirad cristianos de esta tierra, al Hijo de Dios aquí clavado
¿Hay dolor como el dolor de nuestro Cristo crucificado?
Vuelve Jesús, vuelve Jesús a nuestro lado
¿Dónde quedará el amor si después de lavarnos los pies,
tanto amor se hubiera terminado?
¿Dónde quedaría nuestra esperanza si la cruz no fuera la cruz de mi Señor resucitado?
¿Qué sería, Padre Santo, de esta nuestra vida,
si el camino sólo fuera una subida hacia el Calvario?
Déjame, Cristo del Amparo, que confiese en nombre de este pueblo
Que creo en ti, que creemos en ti,
Que eres el Hijo de Dios, nuestro Señor, nuestro mesías
Que has padecido por nosotros,
Que has muerto por nosotros,
Que el Padre te ha resucitado
Que vives eternamente
Que no te has desentendido de nosotros
Y Que vendrás
Que vendrás y vienes cada día
Porque no te has ido nunca y tu gracia sostiene nuestra vida
En tu nombre, en tu nombre Señor que salva con solo pronunciarlo, doy la bendición sobre esta tierra y sobre cada uno de los hombres y mujeres de este pueblo
Que llegue tu bendición a los que sufren, a los que están en el lecho del dolor
Que bendigas a aquellos que a nadie le importan
Que llegue tu bendición sobre los hoy agonizantes
Que llegue tu bendición sobre los atribulados
Que llegue tu bendición sobre los que no pueden más con el peso de la cruz,
Que bendigas las esperanzas reales de esta tierra:
A las mujeres que van a ser madres
A las parejas que van a unirse para siempre
A los niños y los jóvenes
A los que van a iniciar un nuevo proyecto































