Como cada primer domingo de Noviembre con motivo de la festividad de Todos los Santos, cumplen con sus tradicionales actos.
A las 10 de la mañana, desde la Iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina partió la procesión hacia el cementerio, el buen tiempo les acompañó y fueron muchos los cofrades y vecinos que se unieron a este camino. Cumpliendo así con la tradicional cita de recordar a los difuntos, marcaban el paso con sus insignias, en esta ocasión adornadas con crespones negros, y el sonido de la campana. Mientras cargaban una corona de flores, rezaron durante su recorrido hasta llegar al cementerio. En la puerta les esperaban más hermanos, que como todos los años ponen su mesa para recoger las donaciones de los vecinos.
Los párrocos de la ciudad dieron la misa en el centro del cementerio municipal, y en el fin de semana que allí más huele a flores, recordaron como no a todos los afectados por la DANA. Los abades en ejercicio, al finalizar se acercaron a la capilla del camposanto para dejar las flores en símbolo de recuerdo a los hermanos difuntos. Y de nuevo, junto con las diferentes autoridades del Ayuntamiento de Toro, volvieron a su lugar de partida para a continuación cumplir en otra ocasión más con “la cita del almuerzo” que este año por primera vez se celebró en el Seminario y pudo acudir quien así lo deseara.



























